Racionalidad limitada en la elección de pareja: ¿Por qué sufrimos por amor?
Autores: Hortúa-Pinto Laura Camila (lhortuap@unbosque.edu.co), Urrea Juan David (jurreal@unbosque.edu.co) y Valderrama-Rico Silvia Nathalia (snvalderrama@unbosque.edu.co).
Autores como Hebert Simon presentan una postura empírica frente al concepto de Racionalidad Perfecta, entendido como la capacidad de elección óptima, a través de la disponibilidad de la información, el acceso al contexto, la capacidad de realizar análisis y las creencias propias del sujeto racional. En su proposición, Simon fundamenta la improbabilidad de que exista una racionalidad perfecta, fundamentándose en tres limitaciones, la primera de ellas, denominada incertidumbre, hace referencia a la incapacidad que tienen los sujetos para conocer las consecuencias que conlleva cada una de las alternativas que pueda elegir; la incompletitud, hace referencia a la segunda limitación, donde se presenta la falta de información a la que se expone un sujeto al momento de realizar una elección, y finalmente, se presenta la tercera limitación, está se denomina complejidad y refiere a la dificultad en la información disponible, que impide llevar a cabo los cálculos necesarios para obtener una opción satisfactoria.
A propósito de las opciones satisfactorias, el mismo autor nos presenta dos conceptos opuestos entre sí, que influyen en la toma de decisiones, uno de ellos es la optimización y el otro la satisfacción. Estos conceptos los desarrollaremos a continuación, con el tema que nos reúne en esta sección del blog: la elección de pareja.
La elección de pareja es un tema de interés común, ya que tarde que temprano, todos nos vemos envueltos en las flechas de cupido y entramos a seleccionar entre millones de opciones, a la persona que consideramos indicada para compartir el resto de nuestras vidas o por lo menos, partes de ella.
Para comenzar, vamos a abordar este tema según el modelo de optimización, donde encontramos que la complejidad en la información se ajusta a los niveles del decisor para procesarla y si se preguntan ¿qué tiene que ver esto con la elección de pareja?, la respuesta es sencilla, la relación parte en que cuando nos regimos por el modelo de optimización, nuestro cerebro simplifica los recursos disponibles para decidir, esto hace que tomemos en consideración y nos centremos sólo en aquella información que está en nuestro nivel de complejidad, a esta información podemos llamarla: sexo, edad, atributos físicos, profesión, etc., ignorando toda aquella que se sale del nivel, como sus principios y creencias, su orientación sexual, su historia clínica etc. Información que se pasa por alto, pero que resulta esencial al momento de escoger la persona para compartir la vida, porque de ellas, dependerá gran parte del éxito en la relación.
¿Creen ustedes que si nuestro cerebro considerará toda la complejidad de la información disponible, nuestras relaciones serían más exitosas?
La próxima ocasión, daremos respuesta a esta pregunta y abordaremos el segundo concepto propuesto por Simon: la satisfacción.
SEGUNDA ENTREGA:
En esta oportunidad damos continuidad a nuestro tema de elección de pareja y nos encaminamos a responder la pregunta que planteamos la entrada anterior: ¿Creen ustedes que si nuestro cerebro considerará toda la complejidad de la información disponible, nuestras relaciones serían más exitosas?. Recordemos que según lo propuesto por Simon (1955) como se citó en Guedez (2014), nuestro cerebro usa un sistema de decisión en el que se optimiza la respuesta de elección según diversas circunstancias y factores del ambiente como la falta de racionalidad, tiempo e información dadas nuestras limitaciones cognitivas, por lo que la respuesta es ¡SÍ!, posiblemente las relaciones de pareja podrían ser más exitosas si se prestara atención a toda la información disponible en el ambiente y se analizara todo su contenido para poder predecir el éxito de la relación y con base en este, tomar una decisión racional y verdaderamente beneficiosa para alcanzar ese tan anhelado ‘‘juntos hasta que la muerte los separe’’; sin embargo, como lo prometido es deuda, no solo vamos a dar respuesta a esta pregunta tan interesante, que nos puede hacer replantearnos muchas cosas, también vamos a presentar el siguiente concepto propuesto por Simon, para comprender de manera más profunda cómo funciona la toma de decisiones y cómo afecta esto nuestro romance, a este término él lo denomina “satisfying” o satisfacción.
La satisfacción es definida por Simon como el mantenedor de las complejidades reales de un problema, dejando así expuesta toda la realidad de la situación, donde nuestro cerebro detiene su procesamiento cuando encuentra una opción que sea satisfactoria, en vez de tomar una decisión que sea mejor, es decir, la que presente al mayor grado de satisfacción; En otras palabras, la satisfacción permite evaluar la situación desde una perspectiva más realista mientras se busca una opción satisfactoria y no la que sería mejor para dicha situación. Y aquí hay algo curioso, que tiene todo que ver con lo que acabamos de mencionar, se trata de un concepto dentro del concepto de satisfacción, este es el “nivel de aspiración” el cual consiste en que el individuo evalúa distintas alternativas y se detiene cuando alcanza un nivel mínimo de utilidad o de rendimiento.
Por otra parte, la satisfacción que plantea H. Simon se puede considerar como un proceso de optimización, pero en esta ocasión se incluye una regla de búsqueda óptima, donde el sujeto coloca el nivel de aspiración que considera suficiente para él según las limitaciones en el momento de tiempo, capacidad analítica e información.
Ahora, si se están preguntando ¿cómo se relaciona todo esto con mi ‘‘mala suerte en el amor?’’ es muy sencillo, cuando buscamos una persona para casarnos o solo para compartir la vida sin tantas etiquetas, cada cerebro emplea la optimización (que ya vimos) y limita la información, pero también, entre la información disponible, utiliza la “satisfacción” y se detiene cada vez que encuentra una persona con los mínimos necesarios para cautivar nuestra atención por un tiempo considerable, imaginemos que para las chicas, esos mínimos necesarios hacen referencia a un hombre (1), más alto que ellas (2), con barba (3), tal vez mayor o de la misma edad (4), profesional (5), etc. pueden ser cientos de características, pero ¿cuántos hombres en el país son altos, tienen barba y son profesionales? la respuesta seguramente es ¡muchos!, lo mismo puede pasar en el caso de los chicos, imaginemos que la mujer ideal (1) es rubia (2), con 90-60-90 de medidas, etc. Entonces si nos detenemos en el primero o la primera que cumple estas características ¿cómo hacemos para saber cuál de ellos y ellas es la mejor opción?.
Esto lo veremos en nuestra próxima entrada.
TERCERA ENTREGA:
Partiendo de la pregunta que dejamos abierta en la entrada anterior ¿cómo hacemos para saber cuál de ellos y ellas es la mejor opción? En cuanto a la elección de pareja, se pueden englobar varias alternativas como el color de los ojos, su estatura, tipo de pelo o de cuerpo, entre muchas otras más. Sin embargo, consideramos que no son los únicos aspectos que se deben tener en cuenta al momento de tener en cuenta a una persona que pueda ser tu compañero o compañera sentimental; por lo cual, en esta entrada vamos a mencionar algo que muchos y muchas puedan conocer qué es el tema de motivaciones o preferencias sociales.
Liebrand, 1984, como se citó en Aguado, 2012, habla sobre que existen cuatro tipos distintos de motivaciones sociales: cooperación, que es cuando la motivación consiste en maximizar la suma del bienestar conjunto, también se encuentra el término altruismo es cuando la motivación del individuo trata sobre maximizar el bienestar de las demás personas, el individualismo habla sobre cuando la motivación dominante está dirigido a aumentar únicamente el bienestar propio; y por último, el término competición hace referencia a cuando lo que se persigue es maximizar la diferencia entre el bienestar propio y el de los demás. Por lo anterior, podemos considerar que estos son aspectos bastante relevantes y que debemos considerar a la hora de escoger pareja. La mayoría de personas buscan a alguien con quién se sientan seguros, tener un apoyo con el que contar; esto vendría siendo la cooperación.
Referencias
- Aguado Franco, J. C. (2012). Análisis del comportamiento del consumidor: egoísmo, altruismo, cooperación y otras posibles motivaciones sociales. https://burjcdigital.urjc.es/bitstream/handle/10115/11433/comportamiento-consumidor.pdf?sequence=1&isAllowed=y
- Guedez, O. (2014). Herbert Simon: racionalidad limitada y mercados financieros eficientes. Odeon, 8, 135-152. https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2566792
Comentarios
Publicar un comentario