¿El vivo vive del bobo?

 Autor: Oscar David Alfonso Cruz


Con respecto a esta interrogante, paramos a pensar las posibilidades qué tenemos de obrar de manera correcta y no esperar nada a cambio. Para esto planteamos en este blog un término común muy utilizado por unos y detestado por otros “la corrupción”. Para esto debemos comenzar preguntando ¿Qué es ser vivo? ¿Realmente existe la malicia indígena? ¿Cuándo hay un caso de corrupción es porque aprovechó el “papayazo”?

Según Reyes (2017), la corrupción es la práctica de los funcionarios públicos qué usan su poder para abusar de los demás y obtener beneficios. Teniendo en cuenta la anterior definición, todos estos casos se presentan en función del desempeño de cargos públicos los cuales se prestan para aprovechar la oportunidad de agarrar “tajada” para su beneficio.

 

Otro concepto muy importante en este escrito es la Deshonestidad la cual se describe como una virtud con la cual la persona permite crear lazos de confianza con los demás (Bonilla et al., 2011) según esto, la persona que aspira a ocupar un cargo público debe contar con la capacidad de enfrentar cualquier oportunidad de defraudar a quienes con fe le ayudaron a llegar a ocupar ese puesto tan anhelado trabajando por ellos y para ellos. 

Con relación a lo anterior surgen algunas interrogantes ¿el poder corrompe?, ¿Se es deshonesto antes o después de llegar a este cargo? ¿Las personas se contaminan por el ambiente? Es común que todas estas interrogantes sean contestadas de manera automática por quienes ejercen un cargo público, pues la facilidad de obtener beneficios en su posición les permite lucrarse a costa de la desgracia de otros. Estos casos que a menudo son muy sonados son muestra del interés por el favorecimiento individual más que el colectivo y por el que algunos le “venden el alma al diablo”. 

Siguiendo, otra característica que se tiene al momento de evidenciarse algún caso de corrupción es el gran seguimiento que le hacen las personas del común a la primicia, algunos especulan de lo mal que actuó quien cometió el acto de corrupción, otros hablan de la situación que lo llevó a cometer el error, algunos justifican su acción, otros quisieran estar en una posición similar y a la vez ideando entramados de como hacer para no ser descubiertos, pero todos actúan como jueces dando su propio veredicto tratando de imponer el máximo castigo que sea posible hasta que en algún punto de la historia de un momento a otro todos olvidan lo sucedido. 

Entonces, si esto sucede de una u otra forma se está aceptando un nuevo caso de deshonestidad por parte de un funcionario público, al cual con el pasar del tiempo las personas hemos venido aceptando resignadamente aduciendo que la gente que llegue al poder si va a robar “que robe poco” lo cual ha sido denominado como pendiente resbaladiza y según Álvarez, (2013) es la una acción que es desencadenada por otra siendo aceptada poco a poco por quienes han sido perjudicados por la acción inicial. Poniéndolo con un poco de más claridad si se comete un acto poco aceptado por la sociedad una y otra vez por diferentes personas durante muchas personas, se tenderá a ver como una acción cotidiana de la comunidad.

La tolerancia a estos actos de corrupción y deshonestidad por parte de las personas ha permitido que aquellos que tienen un poco de poder, no teman por las consecuencias y por el contrario sean capaces de continuar sus actos que incluso cuando se encuentran en una situación jurídica donde les obliga a pagar por sus malas conductas, pretenden encontrar la manera más fácil de salir de esta situación a todo costo sin importar lo que tengan que hacer.

 Para concluir, como comunidad debemos evitar está pendiente resbaladiza pues al  permitir que estos actos de corrupción se sigan dando se perjudica a aquellas personas que dan su voto de confianza quitando y reduciendo oportunidades para de mejoramiento a quien realmente necesita, dejando todo únicamente a un solo lado de la balanza.

Referencias

Álvarez, I. (2013). Sobre el argumento de la pendiente resbaladiza en la eutanasia. Dilemata, (11), 83-111. https://www.dilemata.net/revista/index.php/dilemata/article/view/193

Bonilla, A., Corredor, G., Lizcano, C., Galeano, M., Miranda, A., Aldana, J., & Suárez, C. (2011). Una aproximación hacia el concepto de honestidad en el ámbito laboral colombiano. Revista Iberoamericana de Psicología, 4(2), 101-106. https://reviberopsicologia.ibero.edu.co/article/view/rip.4210/195

Reyes, E. (2017). La corrupción en el Estado Colombiano. Dictamen Libre, (21), 29-36. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6592039


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