El altruismo, ¿un mito o una realidad?

 Autores: Diana Yeraldin Peralta Pinzón (dperaltap@unbosque.edu.co), María Fernanda Rodríguez Gómez (mferodriguezg@unbosque.edu.co), Laura Alejandra Sánchez Lozano (lasanchezl@unbosque.edu.co) y María Camila Solano Santander (mcsolano@unbosque.edu.co)

Partiendo por entender el mundo actual, como un conjunto de normas tanto sociales como de mercado, como bien lo expone Dan Ariely, es importante mencionar la disonancia entre estos; puesto que el “primer mundo” , denominado normas sociales, abarca  la naturaleza social, es decir las necesidades básicas que tenemos como seres humanos para coexistir en un ambiente de armonía y comunidad, incluyendo así el placer de proveer y recibir ayuda; mientras que el “segundo mundo”, denominado normas de mercado, es entendido como la serie de intercambios directos y agresivos que se llevan a cabo para alcanzar un bien o beneficio, incluyendo así variables como precio, sueldo, renta, interés, entre otros, dando lugar a una relación de costos vs beneficio (como se citó en Soto, 2013). Por lo cual es importante mencionar que la elección entre estos “dos mundos”, repercute directamente bajo qué estándares o normas, nos desenvolvemos y actuamos en determinadas y cotidianas situaciones, repercutiendo así, no solo en nuestro beneficio personal sino en el colectivo también. 

En cuanto a las normas sociales, es preciso recalcar como lo describe Liebrand, la existencia de 4 tipos o clases de motivaciones sociales: 1) Individualismo, entendida como la maximización de la utilidad individual; 2) Competencia, en la que se busca maximizar la diferencia entre el bienestar propio y el de los demás; 3) Cooperación, entendida como la maximización del bienestar conjunto, es decir, tanto el propio como el de los demás; 4) Altruismo, el cual surge cuando la motivación del individuo es la de maximizar el bienestar de los demás (Aguado, 2012). 

Ahora bien, teniendo en cuenta lo anterior es pertinente mencionar que varios autores como lo son Campbell, Paramio, Rabin y Schelling, entre otros, plantean la inexistencia de un altruismo puro, puesto que proponen que siempre se actúa bajo la espera o “recompensa” de algún tipo; sin embargo el interrogante es, ¿realmente influye que no se presente un altruismo al 100%?, es decir, ¿esperar una satisfacción o beneficio moral por estas acciones, realmente cambia la importancia y utilidad de las acciones altruistas en la sociedad actual?; por lo cual se debe reflexionar en las razonas que conllevan a la existencia del mismo, ya que estas son la clave no solo en el presente inmediato, sino en el futuro también, dado que mediante la potencialización de las mismas, enfatizando ante todo en la infancia, se lograría un cambio en la mentalidad, entiendo así que no somos individuos “excluidos”, somos parte de un todo, en el que mis acciones y las de los demás influyen en la calidad de mi propia vida; si en vez de incorporar la competencia y el individualismo, en base a un “mundo de mercado”, priorizaremos la cooperación más el altruismo, lograríamos una sociedad más equitativa, empática, honesta y un mundo mejor en general.


Referencias


  • Aguado, J. (2012). Análisis del comportamiento del consumidor: egoísmo, altruismo, cooperación y otras posibles motivaciones sociales. Recuperado de: https://burjcdigital.urjc.es/bitstream/handle/10115/11433/comportamiento-consumidor.pdf?sequence=1&isAllowed=y
  • Soto, R. (2013). La dicotomía de las normas sociales y las de mercado. Recuperado de: http://economiadelasideas.mx/la-dicotomia-de-las-normas-sociales-y-las-de-mercado/


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