Racionalidad limitada en la elección de pareja: ¿Por qué sufrimos por amor?
Autores: Hortúa-Pinto Laura Camila (lhortuap@unbosque.edu.co), Urrea Juan David (jurreal@unbosque.edu.co) y Valderrama-Rico Silvia Nathalia (snvalderrama@unbosque.edu.co).
En esta oportunidad damos continuidad a nuestro tema de elección de pareja y nos encaminamos a responder la pregunta que planteamos la entrada anterior: ¿Creen ustedes que si nuestro cerebro considerará toda la complejidad de la información disponible, nuestras relaciones serían más exitosas?.
Recordemos que, según lo propuesto por Simon (2014), nuestro cerebro usa un sistema de decisión en el que se optimiza la respuesta de elección según diversas circunstancias y factores del ambiente como la falta de racionalidad, tiempo e información dadas nuestras limitaciones cognitivas, por lo que la respuesta es ¡SÍ!, posiblemente las relaciones de pareja podrían ser más exitosas si se prestara atención a toda la información disponible en el ambiente y se analizara todo su contenido para poder predecir el éxito de la relación y con base en este, tomar una decisión racional y verdaderamente beneficiosa para alcanzar ese tan anhelado ‘‘juntos hasta que la muerte los separe’’; sin embargo, como lo prometido es deuda, no solo vamos a dar respuesta a esta pregunta tan interesante, que nos puede hacer replantearnos muchas cosas, también vamos a presentar el siguiente concepto propuesto por Simon, para comprender de manera más profunda cómo funciona la toma de decisiones y cómo afecta esto nuestro romance, a este término él lo denomina “satisfying” o satisfacción.
La satisfacción es definida por Simon como el mantenedor de las complejidades reales de un problema, dejando así expuesta toda la realidad de la situación, donde nuestro cerebro detiene su procesamiento cuando encuentra una opción que sea satisfactoria, en vez de tomar una decisión que sea mejor, es decir, la que presente al mayor grado de satisfacción; En otras palabras, la satisfacción permite evaluar la situación desde una perspectiva más realista mientras se busca una opción satisfactoria y no la que sería mejor para dicha situación. Y aquí hay algo curioso, que tiene todo que ver con lo que acabamos de mencionar, se trata de un concepto dentro del concepto de satisfacción, este es el “nivel de aspiración” el cual consiste en que el individuo evalúa distintas alternativas y se detiene cuando alcanza un nivel mínimo de utilidad o de rendimiento.
Por otra parte, la satisfacción que plantea H. Simon se puede considerar como un proceso de optimización, pero en esta ocasión se incluye una regla de búsqueda óptima, donde el sujeto coloca el nivel de aspiración que considera suficiente para él según las limitaciones en el momento de tiempo, capacidad analítica e información.
Ahora, si se están preguntando ¿cómo se relaciona todo esto con mi ‘‘mala suerte en el amor?’’ es muy sencillo, cuando buscamos una persona para casarnos o solo para compartir la vida sin tantas etiquetas, cada cerebro emplea la optimización (que ya vimos) y limita la información, pero también, entre la información disponible, utiliza la “satisfacción” y se detiene cada vez que encuentra una persona con los mínimos necesarios para cautivar nuestra atención por un tiempo considerable, imaginemos que para las chicas, esos mínimos necesarios hacen referencia a un hombre (1), más alto que ellas (2), con barba (3), tal vez mayor o de la misma edad (4), profesional (5), etc. pueden ser cientos de características, pero ¿cuántos hombres en el país son altos, tienen barba y son profesionales? la respuesta seguramente es ¡muchos!, lo mismo puede pasar en el caso de los chicos, imaginemos que la mujer (1) ideal es rubia (2), con 90-60-90 (3) de medidas, etc. Entonces si nos detenemos en el primero o la primera que cumple estas características ¿cómo hacemos para saber cuál de ellos y ellas es la mejor opción?.
Esto lo veremos en nuestra próxima entrada.
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