¿Por qué dejamos todo a último momento?

 Autoras: Ma. Camila Giraldo, Paula Ríos, Sara Rodríguez y Ma. Alejandra Sanabria


¿Cuándo tienes alguna actividad que hacer, lo empiezas a hacer con tiempo para terminar de una vez o lo dejas para después? 

Gran parte de los seres humanos solemos dejar las cosas para último momento, a este término se le llama procrastinación, el cual se puede definir como un patrón de comportamiento caracterizado por aplazar voluntariamente la realización de actividades que deben ser entregadas en un tiempo establecido (Quant & Sanchez, 2012, p.1). 

También se puede decir, que la procrastinación se denomina como una conducta disfuncional, la cual se caracteriza, por afirmar que hará las cosas más tarde u otro día, como respuesta a ello empezará a buscar excusas para justificar sus retrasos y evitar la culpa en el momento que se encuentra respondiendo por la actividad que no realizó, esto se puede ver reflejado, por ejemplo; en el ámbito académico, cuando al comenzar un periodo educativo, los profesores suelen asignar proyectos (trabajos) para final de semestre, y los estudiantes con mucha frecuencia toman la decisión de postergarlos para último momento, generando malestar emocional al tener muchas cosas pendientes por realizar. (Quant & Sanchez, 2012).

¿Procrastinar nos trae consecuencias graves?

De acuerdo a lo mencionado anteriormente se evidencia que la procrastinación trae dificultades para las personas, ya que no suelen optar por llevar a cabo actividades que conllevan consecuencias positivas (realizar examen inmediatamente para recibir la nota) en vez de aquellas que implican consecuencias negativas (tener todo el día para realizar un examen y hacerlo faltando una hora para su cierre). (Quant & Sanchez, 2012)

 La evitación frente a la realización de una actividad se presenta debido a que ésta se percibe como poco placentera comparado con actividades que sí pueden generar mayores niveles de satisfacción, lo que implica un conflicto para la persona, entre lo que debería hacer y lo que quiere hacer, ya que realmente no están disfrutando en su totalidad dichas actividades placenteras porque constantemente está el pensamiento de culpa o preocupación por estar aplazando dicha tarea, así mismo estas personas reportan tener conductas de procrastinación, por miedo al fracaso o aversión a la tarea; manifestando baja capacidad de autorregulación o un alto nivel de ansiedad.  (Quant & Sanchez, 2012).

Si lo pensamos, el procrastinar no nos trae nada positivo para nuestra vida, dado el caso de que tomamos la decisión de quedarnos durmiendo hasta tarde en cambio de levantarnos para ir a hacer ejercicio, lo que sería una manera positiva de empezar nuestro día, recalcando el hecho de que continuamente se está pensando mañana inició, cuando inicie nuevamente la semana o el mes.

¿Si procrastinamos quiere decir que no tenemos autocontrol?

Se puede decir que el autocontrol es la decisión que toma una persona al realizar una conducta que puede conllevar una consecuencia, cuando una persona se considera como autocontrolado, suele tener la capacidad de establecer metas, en diferentes periodos de tiempo, ya sean a mediano, corto o largo plazo, trayendo consecuencias agradables que contribuyen a cumplir sus objetivos. Existen diferentes tipos de autocontrol entre ellos el automanejo y la autorregulación; la primera hace referencia a la respuesta de un individuo para modificar la probabilidad de otra respuesta. La segunda hace referencia al proceso en el que un individuo, mantiene una serie de comportamientos específicos, para evitar la presencia de un comportamiento que genere malestar, lo que en la mayoría de personas no se evidencia, sigue en duda por qué preferimos tomar decisiones que nos traen disgustos y preocupaciones a escoger otras que nos ofrecen consecuencias positivas en miles de formas.

Finalmente podemos llegar a procrastinar hasta tal punto que dejamos de lado cosas realmente importantes para nuestra vida, como el hecho de que muchos han pospuesto  constantemente el irse a vacunar, con la excusa de que lo voy a hacer en otro momento, o no tengo tiempo, hay demasiada fila, entre miles de excusas más, que pueden llegar a crear con imaginación, solo para evitar y postergar dicha responsabilidad, incluso con la premisa de que hacerlo no implica un esfuerzo mayor al que en realidad está desafiando el propio autocontrol y determinación para irse a vacunar que es realmente importantes, ofreciendo un beneficio propio y para la sociedad. 


Referencias

Quant, S. y Sanchez A. (2012). PROCRASTINACIÓN, PROCRASTINACIÓN ACADÉMICA: CONCEPTO E IMPLICACIONES. Revista Vanguardia Psicológica Clínica Teórica y Práctica- ISSN 2216-0701. 3(1) pp. 45 - 59. 



Comentarios

Entradas populares de este blog