La inexactitud de la toma de decisiones

Laura Chavarria Ayala, Daniela Daza Agudelo, María Camila Galeano Tellez, Saraih Mejía  y  Laura Camila Reyes


Siempre hemos pensado que como seres humanos que poseemos múltiples facultades tenemos una capacidad de raciocinio y de toma de decisiones excepcional. Pero lo que se ha podido evidenciar, es que para poder generar una buena decisión nos basamos en aspectos internos como en muestras preferencias, creencias y objetivos. En cuanto a los aspectos externos encontramos todos los contextos ambientales que vivimos en nuestro día a día. Teniendo en cuenta lo mencionado anteriormente, es importante que se tenga en cuenta que la toma de decisiones se realiza mediante procesos cognitivos basados en las elecciones que se realizan, por lo que toda decisión no está basada en el raciocinio sino en los impulsos para poder satisfacer ciertas preferencias ( Muñeton, Ruíz, Loaiza, 2017) En este sentido, en ocasiones la toma de decisiones en un evento extremo está mediado por 2 dimensiones, una de ellas corresponde a la “Decisión Urgente Emocional- Afectiva” (DUA) la cual se basa en la reacción del estado emocional actual del sujeto, dicho esto no siempre se considera que al ser una respuesta de alcance rápida es incorrecta, ya que casi siempre suelen presentarse respuestas correctas. Por otra parte, la segunda dimensión corresponde a la“Decisión Urgente Racional” (DUR) la cual consta de tomar una decisión a partir del procesamiento cognitivo de la información, en donde se miden las ventajas y desventajas de un evento urgente; así mismo los cálculos de éxito o fracaso según la toma de decisión. En este orden de ideas, es pertinente recalcar que en el instante en que el sujeto tenga presente un decisor de forma rápida en un evento determinado, no necesariamente recurre a él en la mayoría de situaciones en las que tenga que realizar una toma de decisión rápida; esta situación es habitual en el comportamiento del ser humano y ha sido un tema de amplio debate pero que de cierta forma no se ha podido dar una explicación concreta del porqué ocurre. (Grinhauz, Azzara, Otamendi, y Azzollini, 2020) En la toma de decisiones también se encuentran los relacionados con la racionalidad limitada, dentro de este tema se encuentran los siguientes, el primero es el optimismo y exceso de confianza, este hace referencia de que a pesar de conocer los riesgos las personas se consideran exentos de los efectos negativos, el segundo es la aversión a la pérdida y a desperdiciar oportunidades, menciona que las decisiones humanas se encuentran más afectadas ante la sensación de pérdida que ante la oportunidad de generar ganancias, el tercero es el encuadre, este dice que por lo general las personas toman decisiones diferentes dependiendo de la manera con que se le describan o encuadren las alternativas, el cuarto es el anclaje, este hace referencia en el momento en el que se toma una decisión que involucra una gama de opciones, los individuos tienen a tomar un punto de referencia que consideran normal, por último, el quinto es heurístico del afecto, este se define que las decisiones están influenciadas por el afecto y las emociones; la información es más efectiva si se dota de un contenido emocional. (Pérez y Rodríguez, 2020) Algunos de los subtemas que se pueden mencionar dentro de este tema son los relacionados con la fuerza de voluntad limitada, el primero del que hablaremos son las preferencias inconsistentes con el tiempo, hace referencia a la sobrevaloración del presente en detrimento del futuro, el segundo es el agotamiento del ego y fatiga al tomar decisiones, esta habla acerca de la imposibilidad de mantener la atención sobre las situaciones por espacios prolongados de tiempo, el tercero es el sesgo del egoísmo limitado, explica que las personas se comportarían diferente si pudieran tomar las decisiones aislados o en privado. (Pérez y Rodríguez, 2020) Es importante hablar acerca del comportamiento humano desde la crisis sanitaria que empezamos a vivir en el año 2020, esto ha provocado un exceso de información y el aislamiento social, por este motivo se han aumentado los sesgos que tienen las personas en cuanto a su comportamiento, estos sesgos pueden corregirse con pequeños esfuerzos que cumplan su rol de orientar las decisiones al rumbo esperado. (Pérez y Rodríguez, 2020) En conclusión con lo anteriormente mencionado, se podría hacer énfasis en que el homo-economicus racional y optimizador puede servir para comprender distintos escenarios económicos, sin embargo, no aplican cuando existe la incertidumbre en dichas situaciones, ya que bajo la incertidumbre se desconoce el resultado final de la decisión a tomar, haciéndolo incapaz de optimizar de manera eficiente. (Ivarola, 2017)

Referencias

  • Grinhauz, A. S., Azzara, S. H., Otamendi, A. M., & Azzollini, S. C. (2020). La toma de decisiones de rescatistas y la efectividad en primera ayuda psicológica. Interdisciplinaria, 37(2), 23-37. Recuperado de: https://www.redalyc.org/jatsRepo/180/18062048002/18062048002.pdf
  • ​​Ivarola, L. (2017). La incompatibilidad de la incertidumbre en economía con la lógica del homo economicus y con la construcción de sistemas cerrados. Cinta Moebio, 58(1). Retrieved 16 September 2021, from https://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0717-554X2017000100001.
  • Muñeton-Santa, G., Ruiz-Martínez, A. F., y Loaiza-Quintero, O. L. (2017). Toma de decisiones. Explicaciones desde la ciencia aplicada del comportamiento. Revista Espacios, 38(13), 1–12. Recuperado de https://www.revistaespacios.com/a17v38n13/a17v38n13p10.pdf
  • Pérez, A. & Rodríguez, A. (2020). Economía conductual y COVID-19, una interpretación social de la realidad. Revista de ciencias sociales. ISSN-e 1315-9518, Vol. 26, Nº. 4. Recuperado de: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=7687054


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