¿Está seguro que toma siempre las mejores decisiones?
Autoras: Diana Yeraldin Peralta Pinzón, María Fernanda Rodríguez Gómez, Laura Alejandra Sánchez Lozano y María Camila Solano Santander.
Al momento de hablar sobre la toma de decisiones cotidianas, es preciso partir desde el concepto de un sujeto racional que tiende a la búsqueda de Ganancia y se encuentra motivado por el egoísmo, “Homoeconomicus” (Adamovsky, 2019) el cual surge de la Teoría Neoclásica; sin embargo, debido al estudio de la misma, se encontraron diferentes opiniones, como lo es la propuesta por Herbert Simon; quien la denominó “Racionalidad limitada”, en contraposición del Modelo de Actor Racional, dando así respuesta a la verdadera manera en que los individuos toman decisiones en contextos reales (Monroy, 2014).
Simon propone que el individuo, por naturaleza posee limitaciones en sus capacidades cognitivas, tanto por la falta de información y el tiempo limitado de acceso, así como por la capacidad de procesar la misma. Conllevando así, a que el individuo genere una adaptación y modificación en base a sus límites cognitivos, rigiendo su toma de decisiones a partir de la “satisfacción”, la cual refiere a la primera opción que cumpla los mínimos posibles de su aspiración establecida; dejando en un segundo plano obtener toda la información disponible, emplear un tiempo prolongado y la realización de cálculos extensos a la hora de decidir, perdiendo así la opción más óptima (Monroy, 2014).Cabe diferenciar el concepto de satisfacción y optimización, entendiéndose en la primera como la obtención de un mínimo de bienestar, sin ser el máximo nivel disponible, es decir no es la mejor opción pero cumple con el mínimo de lo que se espera obtener; la optimización hace referencia a la adquisición de la mayor utilidad posible, siendo esto referente al encontrar la mejor opción disponible dentro de todas las que existen (Guedez, 2014).
Evidenciándose a partir de lo expuesto anteriormente, que el individuo no puede ser completamente racional en su toma de decisiones, dada a las tres limitaciones mencionadas anteriormente (Tiempo, falta de información y capacidad de procesamiento).
Ahora bien, es preciso enfatizar e identificar lo propuesto por Simon en nuestro vida cotidiana, ya que constantemente nos enfrentamos a toma de decisiones en diferentes ámbitos; sin embargo, generalmente los seres humanos creemos tomar decisiones muy calculadas y correctas, pero la verdad es que no lo son, frecuentemente, nuestras limitaciones nos llevan a optar por decisiones incorrectas o en dado caso no por la mejor opción disponible que hay, por lo cual al ser consciente de que traemos inherentemente estas limitaciones y que es algo que no podemos controlar; permitirá que en un futuro cuando nos enfrentamos a una nueva situación que requiera de nuestra capacidad de decisión, podremos optar por una manera diferente de hacerlo, siendo quizás un poco más conscientes de lo que realmente podemos “controlar” y decidir, dejando en un segundo plano el ideal racional del Homoeconomicus.
Situando lo anterior, un ejemplo cotidiano en el que nos vemos enfrentados a la “Racionalidad limitada”, seria al momento de comprar un teléfono, ya que deseamos el mejor teléfono, con el mejor precio, la mejor calidad y el modelo más atractivo, pero ¿cómo lo encontramos?, ¿cómo decidimos entre las diferentes marcas que encontramos en el mercado? y si nos llegamos a decidir o a limitar las marcas ¿cómo establecemos el mejor modelo?, ¿cómo comparamos entre los beneficios de cada uno?, sí la cámara, sí la memoria , sí la batería, si la velocidad de la pantalla. Algunos optarán por informarse vía internet, a través de los conocidos reviews, sin embargo a la hora de buscar se dan cuenta que salen más de 100 opciones entre videos, artículos, noticias, los cuales en conjunto pueden llevar a más de 50 horas en verlos, entenderlos y analizarlos, en términos de toda la información disponible, ¿quiénes tienen todo ese tiempo?, no muchos de nosotros ¿verdad?; otros, los de la “vieja escuela”, decidirán dirigirse a una tienda presencial, en donde se verán abordados por varios vendedores, quienes les manifestarán los múltiples beneficios, precios, garantías, materiales y modelos, ahora bien, ¿cómo va a guardar toda la información que ha buscado?, ¿cómo está seguro que esa es la correcta o si es toda la información disponible?. Definitivamente es una situación abrumadora, hay demasiada información; así que nuestro procesamiento cognitivo, es decir, nuestra forma de pensar, decide irse por la opción que le satisfaga más, no más precisamente a la más completa; pero no le ha pasado que al llegar a la casa o a unos días de su compra ve otro mejor y se cuestiona ¿por qué compré este teléfono?, cuando se da cuenta que tal vez pudo obtener uno mejor. Pues esto se debe, como lo expuso Simon, a que no siempre tomamos la mejor opción, ya que somos individuos con racionalidad limitada, hay factores que intervienen en la toma de decisión de la mejor opción, debido a que vamos a depender de la disponibilidad de los productos que se encuentren a nuestro alcance, el tiempo con el que contemos y la cantidad, como la capacidad de procesar adecuadamente la información que se nos brinde.
Referencias
- Adamovsky, G. (2019). Del Homo Economicus a la Economía Comportamental. Un análisis epistemológico del cambio de paradigma. Recuperado de: dspace.uces.edu.ar:8180/jspui/bitstream/123456789/4884/1/Adamovsky_Del_Homo_Economicus.pdf
- Monroy, D. (2014). Behavioral economics:orígenes,metodología y herramientas de trabajo. Recuperado de: https://revistas.unilibre.edu.co/index.php/entramado/article/view/3504/2894
- Guedez O. (2014). Herbert Simon: Racionalidad Limitada Y Mercados Financieros Eficientes.(Herbert Simon: Limited Rationality and Financial Efficient Markets). Herbert Simon: Limited Rationality and Financial Efficient Markets, 2013-2014. Recuperado de: https://papers.ssrn.com/sol3/papers.cfm?abstract_id=2566792
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